viernes, enero 23, 2009

Verdad, revolución y unificación

Las teorías físicas tienen dos aspectos que pueden diferenciarse bastante bien: aplicación e interpretación. La aplicación de una teoría son los números que proporciona. La interpretación es una visión del mundo y una ontología que nos da. La aplicación de una teoría verificada es siempre válida en el rango de fenómenos en el que la teoría fue verificada. La interpretación no obstante no, ya que esta queda obsoleta con teorías nuevas.

Por ejemplo, el sistema geocéntrico de Ptolomeo, como ejemplo extremo. En principio su aplicación puede ser justificada incluso hoy, ya que proporciona números o trayectorias que no están del todo mal. Es decir, a alguien le podría apetecer hacer uso del tal modelo para calcular trayectorias en la bóveda celeste siempre y cuando su precisión requerida no sobrepase cierto límite. No obstante, la interpretación física del modelo es errónea, ya que ha sido superada por el modelo heliocéntrico de Copernico y tras él la gravitación y mecánica newtonianas.

Otro ejemplo menos extremo es la gravitación de Newton. Su aplicación sigue siendo válida hoy, por la simple razón de que proporciona números adecuados para ciertos problemas gravitatorios. Sin embargo, su interpretación ha sido superada por la relatividad general, en la cual la gravitación es entendida de forma totalmente diferente.

Esta diferenciación entre interpretación y aplicación es necesaria cuando se habla de verdad en la ciencia. Tomando la definición de verdad de una teoría como adecuación con la realidad "veritas est adequatio intellectus et rei" es evidente que se obtienen respuestas diferentes enfocándo este criterio desde el punto de vista de la aplicación que de la interpretación.

En cierta medida la física no es o ha sido hasta hoy nunca verdad si con ello se la mide por su capacidad de proporcionarnos una ontología de lo real, es decir, una interpretación fundamental de la realidad. Sin embargo, es verdad en su aplicación ya que cada teoría suele tener su rango de aplicación indiscutible desde el momento en el que es válida proporcionando números correctos para ciertos fenómenos.

Las revoluciones científicas suelen afectar a la idea de verdad, a nuestra visión del mundo y no tanto a la forma de hacer números. Estos son los que son, válidos en su rango de aplicación, pese a teorías nuevas. Una revolución científica nos pone frente a una nueva realidad, más profunda, pero usualmente también más ámplia y a la vez más misteriosa y más sorprendente. Amplía nuestro horizonte, nuestro conocimiento, pero con ello también el perímetro de "nuestra orilla cósmica" de desconocimiento.

Es por lo que todo nuevo cambio de paradigma suele ser aún más radical que el anterior. Requiere de explicar problemas conceptuales cada vez más profundos.

El ejemplo de la revolución científica de principios del siglo anterior es bastante ilustrativo. La relatividad y la teoría cuántica nos han proporcionado formas completamente diferentes de entender el mundo. Su formulación fue necesaria debido a inconsistencias en las teorías en aquel tiempo. El mundo que nos presentan es mucho más rico que la realidad asumida antes de ellas. Su formulación ha abierto a su vez nuevos interrogantes e inconsistencias entre ambas.

¿Cómo será la unificación de los dos mundos que nos describen la relatividad y la teoría cuántica? No lo sabemos aún, pero yo tengo la impresión que la unión de ambas no dejará a ninguna de las dos a salvo, al menos no tal y como las entendemos hoy. La madre de todas las revoluciones científicas está por llegar.

A successful unification of quantum theory and relativity would necessarily be a theory of the universe as a whole. It would tell us, as Aristotle and Newton did before, what space and time are, what the cosmos is, what things are made of, and what kind of laws those things obey. Such a theory will bring about a radical shift - a revolution - in our understanding of what nature is. It must also have wide repercussions, and will likely bring about, or contribute to, a shift in our understanding of ourselves and our relationship to the rest of the universe. Lee Smolin.

3 comentarios:

wraitlito dijo...

Gracias por el link
Saludos.

Urbek dijo...

No estoy de acuerdo con eso de que las teorías físicas nos den ontología alguna. En realidad, en occidente, no hubo más ontología que la tradicional griega(reelaborada por Descartes) hasta la llegada de Heidegger. La física no jugó ningún papel en la reelaboración de las categorías ontológicas de los filósofos, y se puede decir sin miedo a equivocarse que todos los físicos y matemáticos son (en su profesión) estrictamente cartesianos.

Los físicos hemos empezado a hablar de ontología (que no a hacer solventemente ontología, según mi parecer) a partir, sobre todo, de la teoría cuántica y sus interpretaciones (las más importantes la postura realista de Einstein y el instrumentalismo de Bohr). Esta discusión no ha sido ni es- propiamente ontológica, sino epistemológica. ¿Qué podemos conocer? El concepto de verdad como adecuación del sujeto al objeto (en términos kantianos) que siguen manejando la mayoría de los físicos fue deconstruído por la fenomenologia y su análisis de la objetividad y la conciencia casi al mismo tiempo en el que se desarrollaba la teoría cuántica.

alshain dijo...

Muy bien, gracias por tu comentario. Estoy de acuerdo con lo que escribes. El uso del término "ontología" que hago aquí no es correcto. Fuí descuidado.

Me refería a "interpretación" o "imagen de la realidad". Quería hacer una distinción que creo que es necesaria para abordar el problema de la veracidad de las teorías y el cambio de paradigma. Algunas veces he visto discusiones sobre si una teoría es "correcta" o "verdadera", que realmente son vacías, por referirse a dos aspectos diferentes de esta distinción. Igualmente con la idea de revolución y evolución en las teorías respecto de anteriores.

La distinción entre aplicación e interpretación la hace muy bien Gordon Belot, un filósofo de la física, diferenciando adicionalmente con muy buen criterio el formalismo. Estos tres aspectos los explica en su artículo "Understanding Electromagnetism" poniendo como imagen lo que recibe el estudiante: la aplicación son los problemas resueltos que luego son comprobados en el laboratorio, el formalismo es lo que se desarrolla en la pizarra y requiere de conocimientos de matemáticas, y la interpretación son las explicaciones verbales que el profesor va proporcionando durante la clase.

Un saludo.